El gasto nacional en sanidad en 2024 fue de unos 170 mil millones de euros, presupuesto que se reparte "objetivamente" entre las comunidades autónomas que tienen transferidas competencias.
Grosso modo, los casi 49 millones de habitantes salimos a unos 3.500 € anuales por persona.
En realidad, a esos 170 mil millones habría que sumar los 2.230 millones que aporta MUFACE, más los aportados por ISFAS, la mutualidad de jueces y los de los seguros privados, por lo que es más realista un coste total nacional en sanidad cercano a los doscientos mil millones de euros.
Al ministerio parece no importarle que exista un modelo que funciona y que es mucho más barato (en buena parte a costa, hay que decirlo, de la bajísima remuneración a los sanitarios por sus servicios) y que evita saturar más la atención sanitaria pública. Parece que lo único importante para la ministra del ramo es cómo perjudicar al enemigo político de la Comunidad Autónoma de Madrid, en la que más de medio millón de mutualistas colapsarían la sanidad autonómica, para la que tiene traspasadas las competencias.
De lo anterior se deduce que los mutualistas, en contra de lo que pensamos (aparte de falaces y malinteresadas informaciones), son quienes más contribuyen al gasto sanitario, ya que no solo pagan sus cuotas como mutualistas, sino que contribuyen con sus impuestos al mantenimiento de la sanidad pública, y además no tienen farmacia gratuita!
Efectivamente, los mutualistas tienen una carga económica significativa en varios frentes:
1. Cuotas de Mutualidades.
2. Contribuciones Fiscales: A través de sus impuestos, contribuyen al mantenimiento del sistema de salud pública.
3. Gastos en Farmacia: No disfrutan de la gratuidad total en medicamentos, lo que añade un gasto adicional a su presupuesto de salud.
Esto pone de manifiesto la complejidad del sistema sanitario y la importancia de reconocer el esfuerzo financiero que realizan los mutualistas, que a veces puede pasar desapercibido. Es un aspecto crucial en las políticas de sanidad y bienestar social que merece atención y, posiblemente, una revisión para asegurar una distribución más equitativa de los costos. (Copilot)
Al ministerio parece no importarle que exista un modelo que funciona y que es mucho más barato (en buena parte a costa, hay que decirlo, de la bajísima remuneración a los sanitarios por sus servicios) y que evita saturar más la atención sanitaria pública. Parece que lo único importante para la ministra del ramo es cómo perjudicar al enemigo político de la Comunidad Autónoma de Madrid, en la que más de medio millón de mutualistas colapsarían la sanidad autonómica, para la que tiene traspasadas las competencias.
Es de suponer que el Presidente del Gobierno estará preocupado por el nuevo frente: dos millones de votantes le contemplan. Pero, claro, si no hay elecciones a la vista, aún se puede jugar a las negociaciones unos cuantos meses, manteniendo en vilo a profesionales y asegurados y haciendo perder dinero a las aseguradoras.
Imagen: Health insurance - A broken system