domingo, 27 de diciembre de 2020

Las desdichas de Jeremías

Escogida Colección de Ayres para clave o espineta
Edición de John Young, Londres, 1700



Compositores-organistas ingleses de los siglos XVII y XVIII escribieron para los oficios religiosos piezas para órgano en las que, a modo de preludio o postludio, había una introducción lenta y grave seguida de una sección más rápida brillante e improvisada, una fanfarria encomendada a la mano derecha mientras la izquierda hace el acompañamiento con el bajo con acordes.

Como esos fragmentos libres no compuestos estrictamente como una sonata o una fuga debían dar la sensación de ser improvisados, fueron denominados voluntary, es decir, que no se ciñen a una forma precisa.

Orlando Gibbons, John Blow, Henry Purcell, William Boyce, William Hayes y John Stanley lo utilizaron, aunque en ocasiones le daban títulos como fancy, que es como  denominaban la fantasia italiana, e incluso fuga, aunque no lo eran propiamente ya que comienzan con una imitación, como la fuga, pero continúan en estilo libre. El mismo Haendel, por ejemplo, titula imprecisamente fugue or voluntary sus composiciones catalogadas HWV 605 a 610.

Y como se utilizaba preferentemente el juego de trompetas, se conocieron como Trumpet Voluntary.

William Spark, organista de la ciudad de Leeds, publicó una recopilación de piezas para órgano en Londres en 1878, Short Pieces for the Organ, Book VII, entre las que se encontraba la titulada Trumpet Voluntary by Henry Purcell.
Cuidada edición de una recopilación de Spark

En 1895, el empresario teatral Robert Newman convenció al director de orquesta Henry J. Wood para comercializar los conciertos que venían ofreciéndose al aire libre en los jardines ingleses desde el siglo XVIII, atrayendo a la audiencia con precios muy bajos y prometiendo una atmósfera informal en la que los asistentes podían comer, beber y hasta fumar, creando un público fiel y entendido para ir subiendo el nivel:
I am going to run nightly concerts and train the public by easy stages. Popular at first, gradually raising the standard until I have created a public for classical and modern music
escribió a Wood. Y le convenció. Y durante cincuenta años dirigió éste lo que acabó siendo la emblemática cita veraniega anual de ocho semanas de música en el Royal Albert Hall, oficialmente BBC Proms or Henry Wood Promenade Concerts presented by the BBC.

Wood realizó cientos de versiones orquestales para los Proms, entre ellas dos versiones del Tumpet Voluntary publicado por Spark, versiones que grabó, afianzando la idea de que era Purcell el autor...

La realidad es que la obra había sido escrita hacia 1700 por Jeremiah Clarke, organista de la catedral de San Pablo y de la Capilla Real, para la boda del príncipe Jorge de Dinamarca con la reina Ana de Gran Bretaña con el título Prince of Denmark's March, y así apareció publicada en una colección de piezas para tecla en 1700, de donde debió extraerla Spark, cuyo error, arropado por la popularísima versión para trompeta, orquesta y órgano de Wood, no fue descubierto hasta mil novecientos cuarenta y tantos.

Y no fue la única. Su Trumpet Tune in D fue también atribuida a Purcell cuando se trata de un fragmento de la opera The Island Princess compuesta por Clark y Daniel Purcell, hermano menor de Henry.

Ricordi reeditó obras de Spark
Durante la Segunda Guerra Mundial, la BBC utilizó la marcha como sintonía, especialmente dirigida a la Dinamarca ocupada. Los dos primeros compases sonaban como fondo de las palabras
Her er London. BBC sender til Danmark
Aquí Londres, BBC emitiendo para Dinamarca
y en ese país, la marcha quedó asociada a la propaganda de oposición a la ocupación nazi y aún se utiliza en las conmemoraciones anuales de liberación. Durante muchos años fue la sintonía de la BBC World Service y es la música distintiva de la Royal Army Chaplain's Department del ejército británico, en versiones rápida y lenta.

Trumpet Voluntary, además, se ha convertido en una pieza obligada en las ceremonias nupciales, como la de Lady Diana Spencer y el príncipe Charles (1981) o la de Joaquín de Dinamarca y Alejxandra Manley (1995).

¿Y qué fue de Jeremías?

Dominado por una violenta y desesperada pasión amorosa por una señora de clase alta, decidió suicidarse. Como dudaba si ahorcarse o ahogarse, quiso que fuera el destino quien decidiera y lanzó una moneda al aire. Pero la moneda quedó clavada en el lodo de canto... ¡y se pegó un tiro!

Al cabo, su cadáver tuvo mejor suerte, y aunque los suicidas tienen vedado el entierro en suelo sagrado, fue sepultado en la cripta de la catedral de San Pablo, excepción que indica que se trataba de una persona importante. No obstante, en otras fuentes se dice que en realidad fue enterrado en una sección no consagrada del camposanto de la catedral.


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